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El mejor manifiesto es el que puede editarse. Existir es Resitir es una colección de principios que pretenden ser cualquier cosa menos dogmáticos. Al contrario, componen un manifiesto en evolución que tiene una validez directamente proporcional a la facilidad con la que puede ser modificado, adaptado o reformado. Los principios de hoy son válidos hoy; veremos qué pasa mañana.
1. Low-tech es high-tech, high-tech es low-tech. Al igual que la naturaleza es high-tech y low-tech al mismo tiempo, el mapa geopolítico del mundo -países desarrollados y países en vías de desarrollo- define dos actitudes diferentes en relación al desarrollo sostenible. La primera se basa en los avances tecnológicos y la creencia de que es la tecnología y sólo la tecnología, el catalizador capaz de revertir la situación actual de degradación medio ambiental. La segunda actitud, menos autocomplaciente, se basa en las soluciones de baja tecnología y alta eficiencia que han funcionado desde siempre en las sociedades con menos recursos económicos y, por tanto, con un mejor entendimiento del valor de las economías de escala que resultan de la necesidad de aprovechar al máximo los recursos existentes. Hoy en día, ámbas actitudes se entienden como mutuamente excluyentes. Pero la gran oportunidad es, precisamente, aceptar que low-tech y high-tech son las dos caras de una misma moneda: el futuro del desarrollo sostenible está en cómo esas dos actutudes serán capaces de influenciarse mutuamente.
2. Pensar con las manos. La mente dicta. La mano traduce. La máquina obedece. Cualquier proceso creativo, digital o no, es manual por definicion. Las manos median entre nuestras ideas y su manifestación física. El arquitecto y el diseñador han pasado de un proceso de diseño enteramente manual no hace mucho, a uno enteramente digital hoy en día. Esa transición, en la mayoría de los casos, se ha realizado automáticamente y sin una reflexión crítica. Cada medio tiene sus virtudes y sus limitaciones. Frente a la tecnofilia aceptada hoy en día y su efecto de eliminar completamente la producción manual, propongo un proceso de diseño híbrido, complejo y adaptable, basado en pensar haciendo, pensar con las manos y combinar diferentes medios, cuantos más, mejor.
3. Cuestiona la sostenibilidad de marca; defiende el medio ambiente. Mientras que la buena arquitectura siempre ha sido sostenible, las consideraciones de rendimiento (performance) exclusivamente no garantizan buena arquitectura. La confusión hoy en día viene de creer que la llamada arquitectura sostenible es tan sólo una cuestión de performance centrada en el cuánto en detrimento del qué o el cómo. La ambición de un edificio o un plan urbanístico no debe ser simplemente cumplir con unos standards que le permitan obtener un cierto certificado de sostenibilidad. La arquitectura es una actividad compleja. Me parece que la arquitectura sostenible de marca se ha esforzado demasiado por simplificarla, olvidando que la arquitectura surge de lo que el edificio es y de cómo transforma las vidas de quienes lo habitan, no sólo de cuál es su rendimiento energético. Está en los arquitectos y diseñadores definir la defensa del medio ambiente en sus propios términos y cuestionar los standards arbitrarios. Sugiero revisitar la obra de Henry David Thoreau, Walt Whitman o Bucky Fuller. Ellos sí que entendieron lo que significa ser verde.
4. Interdisciplinar...¿otra vez? Interdisciplinar siempre ha sido el caso. Históricamente, quienes han hecho algo importante, quienes han conseguido grandes metas, siempre han entendido el valor de lo interdisciplinar, incluso si nadie les ha puesto esa etiqueta. El renovado interés que hay hoy en día por éste término, especialmente en los círculos académicos, es revisionista y no innovador. ¿Qué significa realmente interdisciplinar en el contexto de hoy? En primer lugar, la oportunidad de explorar las zonas fronterizas entre disciplinas, en vez de optar por el comfort de las zonas específicas de cada disciplina. En segundo lugar, interdisciplinar podría ser, en el mejor sentido de la palabra, sinónimo de intercultural, en vez de interprofesional. En tercer lugar, interdisciplinar o no, la obra tiene que tener valor en sí misma; si lo tiene, ¿qué importa cómo se la denomine?
5. Lo nuevo es siempre viejo (y vicecersa). En el siglo pasado, la arquitectura pasó del "la historia nada significa" al "la historia lo es todo." ¿Qué sucede hoy? Uno de los aspectos más interesantes del momento presente es que el pasado y el futuro se han reconciliado inevitablemente y son accesibles desde el presente. Podríamos decir, en nuestras coordenadas de hoy en día, que todo es presente, todo sucede en el presente. Gracias a la fluidez del espacio virtual y las nuevas redes de comunicación, todo está entretejido en el tiempo. Los límites entre pasado, presente y futuro están más difuminados que nunca. Oscilar entre el pasado y el futuro es hoy una parte importante de cómo definimos el presente. Esta circunstancia sugiere una nueva definición de lo histórico como continuo selectivo, es decir, que la civilización humana se nos presenta, por vez primera, en vista panorámica. Aprovechémonos de ello!
6. Mantén un perfil bajo, sigue avanzando. La sabia máxima de mi buen amigo Joe Murphy: mantén un perfil bajo y continúa trabajando. Dicho de otra manera: mantén un perfil bajo para poder producir una obra llena de significado.
Creative Work in Architecture and Design / Arquitectura y Diseño Creativos / © 2009 by Muchi East LLC